.jpg&tipo=350)
España, ese estado que está en parte de la Península Ibérica, tiene un elemento que lo caracteriza del resto, aunque a decir verdad no hay grandes diferencias. Lo que le caracteriza es esa especie animal que reside en su interior; los políticos. Este no será el artículo que los estudie, hoy no hablaré de los políticos. Hablaré de la NACIÓN.
Todos nos hemos preguntado alguna vez, o no, que es una nación, que significa tal palabra. Es tan subjetiva que cada persona le podría dar una definición diferente. Aun así la RAE se atreve a dar una:
Nación.
(Del lat. natĭo, -ōnis).
1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.
2. f. Territorio de ese país.
3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.
Empezaremos a analizarla. Lo primero que nos dice es que es el conjunto de habitantes de un país regido por el mismo gobierno. Si ya teníamos el lío de saber que era una nación ahora nos viene otra palabreja, país. Veamos que dicen los mismos sujetos:
País.
(Del fr. pays).
1. m. Nación, región, provincia o territorio.
Viendo que con estas definiciones no se llega a ninguna parte, prosigamos a lo último, puesto que en el segundo no hay gran cosa que reflexionar ni analizar. Y ¿Qué es lo último que nos dicen? Que la nación es el conjunto de personas que tienen en común un origen y una lengua, es decir, que niegan la integración en esta de personas extranjeras y que no sepan esta lengua.
Así pues, podemos ver como la nación es algo excluyente, como si fuera un escondite o una cueva donde un grupo de personas se refugia por origen y lengua. Entonces, estas naciones al tener miedo a otras las atacan, y en caso de ser más poderosas las oprimen. Que no me identifique con el concepto de nación no quiere decir que no existan, y que sus pueblos no sufran las consecuencias de los ricos dominadores, tanto de dentro como de fuera.
Dado este caso nos encontramos con que hay pueblos, para mi es más bonito llamarle así a un grupo de gente que vive en un territorio y tiene algo en común, que está bajo el dominio de las capas poderosas de otros países, mediante la colaboración de la misma clase pero nativa, lo que en la Latinoamérica llaman “vendepatrias”.
Pero ese tampoco es el tema de estudio. Lo que vengo a decir es que en España hay un nacionalismo disfrazado de antinacionalismo. No es ninguna paja mental, es algo tan real, verdadero, y científicamente comprobado, como que los perros caminan a cuatro patas.
Volvamos con nuestros amigos de la RAE. Que dicen del nacionalismo, veamos como la definen:
Nacionalismo.
1. m. Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece.
2. m. Ideología que atribuye entidad propia y diferenciada a un territorio y a sus ciudadanos, y en la que se fundan aspiraciones políticas muy diversas.
3. m. Aspiración o tendencia de un pueblo o raza a tener una cierta independencia en sus órganos rectores.
Para empezar dicen que es el afecto que le tienen los naturales, que no los que vienen de fuera, hacia la nación. A continuación nos hablan de una ideología que diferencia un territorio y a sus ciudadanos, o también la aspiración hacia la autodeterminación. Entonces si nos regimos a lo que dicen, los que sacan la roja y gualda tienen apego a su país o nación, por lo tanto son nacionalistas, los que dan vivas a España también lo son, tanto o más que los que dan “visques” a Catalunya o “goras” a Euskadi.
Para lo segundo podríamos decir que los partidos españolistas como PSOE, PP, UPyD, Ciutadans, etc., también son nacionalistas, siempre hablando de España, de la madre que los trajo a todos, de la unidad de esta y de la ramera que la concibió como tal. Los ya catalogados como nacionalistas no hace falta que los comente, no simpatizo con ninguno que se diga el representante de un conjunto de personas que tengan un nacimiento común y una lengua común. Yo estoy con los que defienden la causa de una clase social, la obrera, que siempre es atacada, tanto por los empresarios que se benefician de su trabajo, como por el estado que aplica leyes que legitiman tal despropósito.
La clase trabajadora, de la que soy parte, es la catalana, la que vive y trabaja en Catalunya, da igual de donde haya venido; el origen y la lengua que hable no es lo que define al sujeto, sino su condición social y económica. No se pueden unir en un mismo ideal a una persona que trabaja para vivir que a una que se aprovecha del trabajo del primero para pagar su acomodada vida, este ideal es el más reaccionario que existe, me huele a los años 30.