Sinceramente no se porqué, cuando nacemos, tenemos la facultad auditiva, si tan sólo sirve para oír, nunca para escuchar. Y no lo digo con ganas de hacerme el interesante, ni para darle un toque filosófico (que tal vez si que lo tenga) al conjunto de letras que acabarán siendo un texto, breve o largo, perfecto o desastroso.
No será mi intención hacer un discurso moralizador, simplemente hacer algunos apuntes de porque nadie nos escucha; porque no escuchamos a nadie. Simplemente por eso, el inicio de tu marginación es la que tu das, se recoge lo que se siembra, se recibe lo que se da, sin más. .
Y así que nadie se extrañe que los políticos no nos hagan caso, no nos representen. De casa al trabajo y del trabajo a casa. Está claro que al orden establecido le interesa que nadie opine y que nadie escuche. ¿Alguien sería capaz de hablar sin antes haber escuchado? Pues primero escuchemos, comparemos, y cuando sepamos que tenemos una opinión que aporte algo hagámosla… siempre y cuando te escuchen. Si no lo hace, hazte oír.