Aburridos del mundo, ¡uníos!

Si partiéramos de la premisa de “todo tiene un motivo” lo simple y lógico sería pensar el más sencillo: por aburrimiento. Sin más. Lo que suele decir todo aquel que cuando está comentando con los colegas sus actividades durante el tiempo libre dice: “mira, el otro día me aburría y me puse a leer…”. También está el típico que dice (en la mayoría de casos para hacerse el interesante): “pues la verdad es que la reproducción de las hormigas es un tema a plantear para los años siguientes”. Quizás ninguna de estas frases tenga sentido, quizás no tengan relación, lo seguro es que para escribirlas hace falta pensar, y como dijo Anguita una vez: “se dice lo que se piensa y se hace lo que se dice”. Así que pensé “me haré un blog”, me lo dije a mi mismo y acto seguido lo hice.

Y la pregunta es: ¿Por qué hacer un blog cuando podría estar estudiando las causas de la crisis bajo medieval? La respuesta es bien sencilla: a nadie le amarga un dulce, pero al final empalaga. Claro y alto, el resultado de mi aburrimiento es este espacio en la red. Así que espero que os aburráis mucho leyendo esto para que os hagáis uno y acabemos reventando esta tontería. Está bien que cada uno de su opinión, pero la pregunta es ¿este es un canal para que las opiniones lleguen a todos? Hiendo al grano: ¿a alguien le importa tu opinión? Me da a mí que en una sociedad consumista como la española, la europea, y la occidental en general, lo que interesa es vender, que la gente compre, y que no tengamos tiempo para pensar, por eso es bueno aprovechar los ratos de aburrimiento para ponerse en la labor. Hasta aquí la primera parte de una serie que espero que no se repita más que los Simpsons.

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